Comprar un juguete de alta gama es una inversión en tu bienestar. Sin embargo, para garantizar que se mantenga como el primer día —y asegurar una higiene impecable—, es clave seguir una rutina básica de mantenimiento.
La regla de oro: Limpieza previa y posterior
Incluso si tu juguete estuvo guardado en su caja, siempre es recomendable limpiarlo antes y después de cada uso:
- Lavadura principal: Aclara el dispositivo con agua tibia y utiliza un limpiador específico para juguetes o un jabón neutro sin fragancias ni alcohol.
- Atención a las zonas difíciles: Si tu juguete tiene texturas, boquillas de succión o relieves, asegúrate de retirar cualquier residuo acumulado en los pliegues.
- Resistencia al agua: Verifica el nivel de impermeabilidad (Waterproof vs. Resistente al agua). Si no es sumergible, evita mojar el puerto de carga o el compartimento de baterías.
Secado y almacenamiento correcto
El secado es un paso que suele pasarse por alto, pero es fundamental para evitar la humedad guardada:
- Deja secar el juguete al aire libre sobre una toalla limpia o sécalo suavemente con un paño de microfibra que no deje pelusas.
- Guárdalo en una bolsa de tela transpirable (como las de satén o algodón que suelen incluir). Nunca los guardes en bolsas de plástico herméticas ni apiles juguetes de silicona directamente unos sobre otros, ya que los materiales pueden reaccionar entre sí.
Cuidado de la batería
Para proteger la vida útil de la batería de litio:
- Cárgalo completamente antes de guardarlo por períodos prolongados.
- Evita dejarlo conectado a la corriente toda la noche una vez que la carga esté completa.